Las políticas educativas federales en ciencia tecnología en el periodo 2000 – 2012 en México.

La alternancia en el gobierno federal que se dio en el año 2000 generó elevadas expectativas en la sociedad mexicana. En el ámbito educativo se impulsaron reformas que sustentaran los avances económicos y sociales que generaría una sociedad de la información, en la que la ciencia y la tecnología cumplen funciones medulares. Sin embargo ni el gobierno de Vicente Fox ni el de Felipe Calderón pudieron alcanzar esas metas.

En México la educación ha sido durante muchos años un punto focal para elaborar políticas públicas y mecanismos de soporte para contrarrestar los efectos de las políticas asistencialistas que maneja el gobierno como pilares de los planes nacionales de desarrollo, por eso analizar la educación del país permite comprender el panorama general de la situación social de cada época.

Este artículo analiza las políticas públicas educativas correspondientes a ciencia y tecnología aplicadas en México durante dos periodos presidenciales (2000-2012) porque en ellos se reforman los planes educativos  para incorporar la investigación y la innovación como una plataforma para el crecimiento del país a través de la generación y transmisión de conocimiento.

Con esto se pretendió incentivar a la sociedad del futuro (las nuevas generaciones) a mantener estándares de calidad y formar capital humano especializado, condiciones para competir con países del “primer mundo”.

En un panorama globalizado se pretende incorporar tecnologías avanzadas que permitan incursionar en la “sociedad de la información”,  entendida como la capacidad de adaptabilidad para crear y preservar una situación de cambio permanente en la estructura y en los procesos que  garantizan un mínimo de condiciones de supervivencia.

En la actualidad la sociedad de la información se concibe como un espacio social altamente dinámico, abierto,  globalizado y tecnificado, en el que sus miembros interactúan e incorporan en su vida diaria aspectos tecnológicos que contribuyen a mejorar su calidad de vida.

Con ese propósito, en México se establecieron mecanismos iscales de apoyo que incentivaran ese rubro y convirtieran al sector educativo en el foco principal para llevarlo a cabo.

Es decir, se considera el conocimiento acumulado como un cimiento del desarrollo social, económico y político que propicia el crecimiento científico, cultural y técnico, y permite a las personas volverse en un futuro generadoras de fuentes de trabajo y no sólo empleadoras, propiciando la dinámica económica del país.

Aunado a esto, la economía está marcada por una dinámica donde la globalización tiene una presencia significativa en sus actividades: incrementos del consumo (intensificación de la sociedad de consumo); producción masiva de bienes; creación de bienes “necesarios”; sustitución de los sistemas de producción mecánicos por los automáticos; modificación de las relaciones de producción; selección continua de áreas de investigación ligadas a la tecnología; flexibilización del trabajo e inestabilidad laboral; aparición de nuevos sectores laborales (sector dedicado a la información, tecnología e investigación); creación de una infraestructura tecnología para centrar la globalización de los medios de comunicación rompiendo las barreras espacio-temporales;  transformación de la política y la lucha por el poder; elevación de la calidad y búsqueda de una rentabilidad inmediata.

Estos aspectos no se desarrollan sin una concepción ideológica neoliberal de la sociedad y con una modalidad específica de relaciones para que se desenvuelva de forma correcta.

En ese sentido “Las políticas públicas enfocadas en ciencia y tecnología durante los sexenios de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa incidieron positivamente en el sector educativo y se relejaron en las actuales decisiones gubernamentales”.

Nuestra intención es analizar esas políticas para comprender su impacto en el sector educativo y realizar el balance de los efectos positivos y/o negativos de esas reformar planteadas a largo plazo.

El análisis de esas políticas educativas busca explicaciones a la creciente tasa de educación truncada, como el abandono escolar de los jóvenes por la necesidad de trabajar para contribuir al núcleo familiar con un ingreso adicional para su subsistencia, o la necesidad de completar sus estudios en un periodo de tiempo más largo del que está previsto en el proyecto de ley.

En términos económico financieros la evolución de la economía a comienzos del siglo XXI estuvo determinada por la incertidumbre internacional y por la volatilidad financiera, como la crisis financiera de Brasil, el ataque especulativo  contra las monedas argentina y colombiana, así como los incrementos en las tasas de interés impulsadas por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED).

No obstante, gracias a las finanzas públicas, a la recuperación del precio del petróleo y al crecimiento económico de los Estados Unidos nuestra economía tuvo un comportamiento favorable (Fernanda, 2009):

  • Crecimiento real del PIB mayor a la meta programada de 3.0 por ciento, derivado de un mayor nivel del gasto interno, sobre todo del sector privado.
  • Este crecimiento económico se relejó en la creación de fuentes de empleo y en la reducción del 2 por ciento de la tasa de desempleo.
  • Reducción de la tasa de inflación por debajo de la meta programa, 13 por ciento, lo que trajo consigo un incremento del salario manufacturero de 2.5 por ciento y de 0.9 por ciento en establecimientos comerciales.

Cabe destacar que en la actualidad, en términos generales, en México varios factores agudizan la crisis social del país: las reformas estructurales que se aplican; los bajos niveles de crecimiento; los procesos inflacionarios; altas tasas de desempleo; bajos niveles de productividad; poca eficiencia terminal en la educación media superior y superior para insertarse en el mercado laboral; falta de confianza en las instituciones gubernamentales; poca credibilidad en la democracia, y el incremento de los movimiento sociales como respuesta a estos problemas.

En términos político-electorales surgió un cambio de paradigma porque el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la elección frente al Partido Acción Nacional (PAN) con la candidatura de Vicente Fox Quesada, lo que sucedió gracias al apoyo de empresarios, políticos de ultraderecha, pero también por el apoyo de la sociedad.

Se veía en Fox el símbolo de un cambio social importante que podría contribuir a mejorar la calidad de vida y el crecimiento del país.

Estos procesos históricos determinaron gran parte del Plan Nacional de Desarrollo del presidente electo Vicente Fox Quesada; en él se marcaba una tendencia hacia la política de exportaciones, por un lado,  y, por otro, el impulso a la formación de capacidades materiales, intelectuales y técnicas, que junto con recursos naturales bastos posicionaría al país como una de las nuevas potencias a nivel mundial.

Uno de los objetivos planteados en el primer sexenio panista era el acceso a la educación de calidad; es decir, la formación de profesionistas, especialistas e investigadores; una cobertura de cien por ciento en educación básica; mejor y mayor presupuesto educativo en ciencia  y  tecnología; calidad en la educación con mejores herramientas de aprendizaje, y el fomento de la cultura educacional.

El objetivo era conformar una sociedad de la información. Los objetivos a largo plazo fueron plasmados con una visión al año 2025, con estándares muy altos en los indicadores de ciencia y tecnología, alineados a los Objetivos del Milenio.

Cada una de las estrategias propuestas se llevaría a cabo a corto y mediano plazo:

  • Para 2018 se invertiría en Investigación en Desarrollo Experimental el 2 por ciento del PIB. (Promedio de los países miembros de la OCDE).
  • El gobierno federal invertiría el 30 por ciento de la participación en investigación que se realizara en el país, es  decir, las inversiones que se realizarían en investigación y desarrollo en las instituciones educativas públicas y del sector privado, principalmente, se incrementarían al 70 por ciento para el 2018.

Para cumplir las metas y compromisos de la nueva administración panista se requería una distribución equitativa del presupuesto federal, una organización impecable de las finanzas públicas y un seguimiento continuo de todas las estrategias para supervisar si se estaban aplicando las acciones en la medida y con las repercusiones que implicaban.

En términos económicos se requería una tasa de crecimiento anual de 7 por ciento y la generación anual de un millón 300  mil puestos de trabajo.

Sin embargo sólo se logró un crecimiento menor al 3 por ciento y se generaron 300 mil empleos anuales, por lo que no se cubrió la demanda laboral y mucho menos se mejoraron las condiciones de vida de la población.

Principalmente, se dejaron de lado las zonas rurales y marginadas, ahí no llegó ayuda ni se crearon programas sociales adecuados, sino que se intensificó su condición de pobreza.

Al mismo tiempo, para alcanzar una participación del 1 por ciento del PIB en el rubro de ciencia y tecnología se estimaba una tasa promedio de crecimiento anual del 22 por ciento del presupuesto dedicada a la investigación y desarrollo experimental, suponiendo una tasa de crecimiento anual del 5 por ciento.

En el ámbito científico-tecnológico (ver Cuadro I), en el primer año de la administración foxista se destinó el 0.4 por ciento del PIB a investigación científica.

La aportación del gobierno federal para el desarrollo experimental y la innovación científica era del 75 por ciento del total de sus recursos.

Se esperaba que cada año disminuyera más de cinco puntos porcentuales para que en el 2006 llegara al 50 por ciento de la participación en el presupuesto, aumentando las 300 empresas que aportaban a estas actividades.

Más del 50 por ciento del presupuesto se aplicaría a la formación de capital humano especializado,  a  cargo  de  los  Centros de Investigación de Desarrollo Experimental (núcleos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT).Las políticas educativas federales en ciencia tecnología en el periodo 2000 – 2012 en México.

Por otra parte, 30 por ciento del presupuesto sería destinado a infraestructura tecnológica de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) por que en México sólo las grandes empresas atienden sus necesidades tecnológicas de inmediato para mantenerse y competir en el mercado internacional.

El 15 por ciento restante se aplicaría en capacitación de capital humano especializado y estaría destinado a la educación de posgrado en apoyos económicos para seguir estudiando.

Cabe destacar que parte del presupuesto asignado a ciencia y tecnología fue absorbido por el sector educativo. Este presupuesto signiicó el 0.4 por ciento del PIB total del país, que en términos absolutos son 86.9 miles de millones de pesos, utilizados en todas las actividades científicas y tecnológicas, desde la formación de capital humano especializado hasta el gasto para innovaciones tecnológicas y transferencia de conocimiento.

Al cumplirse los primeros 100 días del gobierno foxista las buenas expectativas empezaron a disiparse y se volvieron preocupación.

Los errores del pasado; el peso de los rescates bancario y de la infraestructura carretera; el costo de la reforma al sistema de seguridad social, entre otras cuestiones, impidieron que el gobierno tuviera recursos para lograr lo prometido.

Como siempre, las promesas de campaña quedaron sólo en el papel. Tampoco se generaron cambios cuantitativos en los programas sociales; aunque se duplicaron los recursos aplicados a la política social no se distribuyeron de manera eficiente ni llegaron a manos de los beneficiados.

En cambio se favoreció el mercado externo con el impulso a la inversión extranjera directa (IED) a través de la regulación de la inflación y el impulso del poder adquisitivo de la clase media alta y alta

Como mencionan Derbez y Sojo:

La desaceleración de la economía así como la reducción del precio del petróleo, aunado a una dinámica regularizable de  algunos componentes del gasto público, permiten prever que será necesario un esfuerzo del gasto de alrededor del 0.7 por ciento del producto para el próximo año.

Sin embargo no se cumplió. Durante el sexto informe de gobierno, en el sector educativo se menciona el cumplimiento de la cobertura educativa en 54 por ciento en el nivel medio superior; en educación secundaria 91.8 por ciento y 94.1 por ciento en primaria, el mayor porcentaje en el último siglo.

Si se contrastan estos datos con información de la OCDE se puede observar que los objetivos planteados por el gobierno no se cumplieron y que se dejó de lado, una vez más, la educación como un factor secundario en el Plan Nacional de Desarrollo.

En ese sentido, aunque con las políticas neoliberales aplicadas se ha tenido un “crecimiento” de los procesos de apertura comercial, no se han obtenido resultados esperados en el desarrollo económico y la estabilidad financiera; sus promotores no han podido cumplir las ofertas de mejoramiento y bienestar social.

El PIB es resultado de considerar el valor de los bienes y servicios finales producidos por una determinada economía en un determinado período de tiempo.

El promedio del crecimiento del PIB en México durante el sexenio de Fox fue del 2.28 por ciento, un puntaje bajo si consideramos el compromiso de Fox durante su campaña.

La generación de empleos está implícita en el crecimiento de la economía como forma de reactivarla; con ese propósito se prometió generar más de un millón de empleos.Las políticas educativas federales en ciencia tecnología en el periodo 2000 – 2012 en México.

Esta cifra resulta exageradamente alta, aún bajo la premisa de un crecimiento del 7 por ciento anual del PIB, pues  se  estimaba  entonces  que  por  cada  punto  porcentual de crecimiento se podrían generar 100 mil empleos por año.

Lo anterior significaría que bajo esa suposición la generación de empleos habría sido alrededor de 700 mil por año para cubrir la demanda laboral, algo que no se concretó.

Estas  transformaciones  económicas  no  se  quedaron atrás durante el sexenio presidencial de Felipe Calderón Hinojosa.  El Plan Nacional de Desarrollo que presentó propone luchar contra el crimen organizado desde todas sus perspectivas  y  continuar aplicando las políticas neoliberales que utilizó su antecesor (Vicente  Fox  Quesada) con el objetivo general de mantener la paz y, con ello, contribuir al crecimiento de la sociedad y al desarrollo económico.

Justicia que no se estaban generando de manera adecuada los programas y estrategias por la falta de seguridad y confianza en las instituciones gubernamentales.

También se continuaron los lineamientos marcados en los Objetivos del Milenio; se siguió con la formación del capital humano para la conformación de la sociedad de la información, aunque no se planteó explícitamente en el Plan de  Desarrollo.

Se marcaron objetivos como la obligatoriedad de la educación media superior y el fortalecimiento de investigadores y científicos.

Específicamente, el acuerdo anunciado por el presidente Felipe Calderón se compone de cinco pilares que incluyen 25 acciones Firmadas por el Ejecutivo federal, los gobernadores del país, el poder Legislativo y las organizaciones sociales, empresariales y obreras, además de estar testificado por el Banco de México, el Instituto Federal Electoral (hoy Instituto Nacional Electoral) y los partidos políticos nacionales.

Los puntos a tratar dentro del acuerdo son (Hinojosa, 2006):

  1. Apoyo al empleo y a los trabajadores. El objetivo es atender la situación de las personas que se encuentren en condición de desempleo o subempleo. Se ampliará el programa en un 40 por ciento hasta alcanzar 2 mil 200 millones de pesos. Con esto se incrementará el número de beneficiarios potenciales en 250 mil personas
  2. Apoyo a  la  economía  El programa durará seis meses a partir de febrero de 2009. A este programa el gobierno federal destinará 2 mil millones de pesos y se podrán preservar casi medio millón de empleos.
  3. Apoyo a la competitividad y a las pequeñas y medianas empresas. La iniciativa propone incrementar los montos sujetos a retiro de forma que la cantidad que puedan retirar los trabajadores aumente en promedio 58 por ciento. También se compone de apoyos a estas empresas para el desarrollo de conocimiento y a la generación de innovaciones en los procesos productivos, los servicios y la distribución para incrementar su competitividad en el mercado interno, posteriormente, en el ámbito internacional.
  4. Inversión para la infraestructura y la competitividad para el empleo. Canalizar adecuadamente el presupuesto asignado a infraestructura para alcanzar una inversión impulsada por el sector público de 570 mil millones de pesos en la construcción de carreteras, vías férreas, puentes, entre otras cuestiones, así como aumentar los recursos destinados a inversión pública en infraestructura de acuerdo con los excedentes materializados al cierre de 2008.
  5. Acciones para promover un gasto público transparente con el in de generar confianza en la sociedad sobre la administración pública y su empleo de los recursos.

Estos puntos fueron incluidos en el Programa Económico de Ciencia y Tecnología (PECyT) con el objetivo general de fortalecer la apropiación social del conocimiento y la innovación, así como el reconocimiento público de  su  carácter  estratégico para el desarrollo integral del país, y la articulación efectiva de todos los agentes involucrados para alcanzar ese fin, lo que generaría efectos positivos en la calidad de vida de la población y en la atención de problemas nacionales prioritarios.

Es decir, utilizar la ciencia y la tecnología como un eje transversal de la política pública económica y social beneficiando en el mediano y largo plazo a todos los sectores de la actividad económica y de la sociedad.

La visión del gobierno era integrar culturalmente los valores de la ciencia, tecnología e innovación para definir los sectores estratégicos competitivos que contribuyeran a un desarrollo sustentable que contara con inversión financiera suficiente y desarrollo regional equilibrado.

Técnicamente, esto correspondía a consolidar la sociedad de información que se planteaba desde el año 2000.

Estas decisiones gubernamentales se relejaron en los indicadores porcentuales porque la inversión en investigación en  desarrollo (IDE) respecto al PIB  de México pasó de 0.37 por ciento en el año 2000 a 0.47 por ciento en 2006, un crecimiento promedio anual de 4.1 por ciento, generado por la atracción de empresas con capital suficiente para invertir (13.6 por ciento) pero que no generan en realidad innovaciones tecnológicas para el país ni incentivos en el mercado interno.

En relación con ciencia y tecnología, todos los rubros se incrementaron pero no de la manera plateada desde inicios de siglo debido a los escasos resultados que se generaron en el sexenio anterior.

Aunque en el plan se tenía propuesto un enfoque distinto para la ciencia y tecnología, en la práctica sólo se aplicó como una política más y no como un factor de corte transversal para el crecimiento.

En promedio, durante todo el sexenio se destinaron de forma anual 23,253.91 mdp a ciencia y tecnología para cubrir todos los objetivos planteados en el Plan Nacional de Desarrollo.

Dentro del Presupuesto otorgado a CONACYT se destinaron 2,476 mdp al Programa de Realización de Investigación  Científica y Elaboración de Publicaciones, este programa estaba destinado a la generación de conocimiento para ser referente de calidad a nivel internacional.

Para el Sistema Nacional de Investigadores (SIN) se destinaron 2,235 mdp. Cabe destacar que uno de los principales objetivos del sexenio era la formación de profesionistas de alta calidad, incluso era uno de los pilares para lograr todos  los objetivos planteados.

Para el Programa de Becas de Posgrado se destinaron 3,630 mdp (incluido el Acuerdo Nacional SEP-CONACYT para investigadores de posgrado).

Para el desarrollo de proyectos regionales que incentivaran el mercado interno sólo se destinaron 1,200 mdp.

Al finalizar el año 2008, después de dos años de administración del presidente Calderón, el  Consejo  Nacional  de  Evaluación (CONEVAL) publicó su reporte sobre las mediciones de la pobreza; los resultados fueron desalentadores para la población en general porque los indicadores negativos se incrementaron en todos los rubros; había 5 millones más de pobres.

En total, 47.2 millones de personas tenían al menos una carencia social; de ellas 21.7 por ciento presentaban rezago  educativo; 40.7 por ciento no tenía acceso a los servicios de salud; 64.7 por ciento no tenía cobertura de seguridad social; 17.5 por ciento carecía vivienda con calidad, y 21.6 por ciento padecía carencias en alimentación (CONEVAL, 2010).

Si el 21.7 por ciento, que representan 23.16 millones de personas, contaba con rezago educativo no se estaba  cumpliendo con la cobertura universal, por lo que resultaba absurdo pensar que los resultados del sexenio pasado eran ciertos.

Sin embargo, los resultados expuesto por Felipe Calderón fueron los siguientes: En el año 2010 los indicadores empeoran más: existía rezago en educación básica en 30 millones de personas mayores de 15 años, de ellos el 50 por ciento se encontraban entre los 15 y 35 años de edad, es decir, no se habían aplicado las políticas adecuadas para incentivar la educación en adultos (INEGI,  2010).Las políticas educativas federales en ciencia tecnología en el periodo 2000 – 2012 en México.

En las nuevas generaciones se comenzaron a corregir esta inequitativa distribución, sin embargo no se ha llegado aún a una cobertura del cien por ciento porque en las comunidades rurales no se llega a tener una educación continua o la posibilidad de completar estudios.

El 60.1 por ciento de los estudiantes en educación secundaria y media superior terminan sus estudios y el resto los trunca por problemas socioeconómicos, principalmente por falta de ingreso en los hogares.

Como consecuencia, 22 estados del país no superan ni el 30 por ciento de la cobertura en educación media superior,  lo que deteriora aún más la generación de conocimiento, la creación de innovaciones tecnológicas y el crecimiento de profesionistas con estudios superiores (INEGI, 2010).

En los programas de innovación científica y tecnológica se apoyaron 2,245 proyectos con una inversión de 1.365 mdp (CONACYT, 2011).  Sin embargo sólo el 20 por ciento fue destinado a pequeñas y medianas empresas, el resto de los recursos fueron para empresas trasnacionales, grandes empresas y/o  proyectos del gobierno aplicados en grandes ciudades.

Uno de los aspectos a destacar es la importancia que se le dio a la educación media superior al aprobarla como obligatoria y a la educación superior con el apoyo de más centros de investigación.

Felipe Calderón también fue el primer presidente en aprobar las evaluaciones  anuales; tuvo los siguientes resultados en la prueba ENLACE: en 2012 el 63.1 por ciento de los estudiantes en educación básica tenían insuficiencias en el aprendizaje de español, técnicamente en la comprensión de lectura y ortografía, y en matemáticas era de 66.6 por ciento de los estudiantes, lo que releja un índice de insuficiencia bajo en español y matemáticas (ENLACE, 2012).

Al desglosar la información se observa que el gasto de los hogares destinado a ciencia y tecnología es nulo; a educación sólo los deciles de alta calidad le destinan más o menos 5 por ciento y de ellos sólo el decil de mayor calidad destina casi el 3 por ciento de su gasto anual a educación superior y de posgrado, generalmente este tipo de educación es absorbida por el gobierno.

Los deciles de menor calidad ni siquiera tienen la posibilidad de acceder a esta educación porque su bajo ingreso anual propicia que los jóvenes trabajen para contribuir económicamente solventar los gastos de la familia.

Durante la administración de Felipe Calderón no se cumplieron los objetivos planteados en materia de educación, ciencia y tecnología, aunque hubo cambios importantes en términos cualitativos, como la obligatoriedad de la educación media superior y la importancia de la formación de capital humano de calidad para incentivar las innovaciones tecnológicas y su vínculo con la administración pública.

No se tomó en cuenta la ciencia y tecnología como eje transversal en las políticas públicas y se dejó de lado la educación básica de calidad, el mejoramiento de la calidad de vida en el largo plazo, aunque se plantearan en el papel estos acuerdos. Se siguieron manteniendo las relaciones clientelares con la sociedad como capital político en vez de generar capital humano especializado que contribuya a mejorar propuestas a las problemáticas actuales.

Aunque se haya aprobado alinearse a los Objetivos del Milenio como una política pública viable y eficiente, no se sentaron las bases necesarias para lograrlos porque, por un lado, se plantearon metas de crecimiento con altos estándares que difícilmente podrían cumplirse por el sistema económico en el que se desenvuelve el país y, por otro, las políticas educativas no abarcaron toda la sociedad.Las políticas educativas federales en ciencia tecnología en el periodo 2000 – 2012 en México.

Se marginó a los últimos deciles de la población y se priorizó la sociedad urbana. Esto amplió la brecha socioeconómica, lo que genera más pobres e incrementa los grados de marginación, aumenta la corrupción en las instituciones gubernamentales y posterga la importancia de formar capital intelectual para el futuro.

En el Cuadro IV se presenta un panorama de la situación del 2000 al 2012 en el país y cómo se  aplicaron  las  políticas  educativas en ciencia y tecnología.

Se analiza la conformación del CONACYT desde los años setenta, cuando se piensa en la educación como un elemento para el  progreso,  lo  que  constituyó  la  base  para  la  conformación del PECYT, que fue la política que se aplicó con el cambio de gobierno a Vicente Fox en el año 2000.

En el año 2006 se instrumentaron cambios en la perspectiva de la política científica y tecnológica  porque  se  incluyeron  las instituciones educativas como base para llevarlas a cabo.

Sin embargo, en la práctica estas modificaciones no se concluyeron ni se llegó a los resultados esperados.

En el año 2014, con el cambio de gobierno panista a priista se volvieron a aprobar reformas educativas en pro de la ciencia y la tecnología para conformar la sociedad de la información.

Se propuso culminar la expansión de la cobertura educativa a través de tres objetivos iniciales y complementarios al mismo tiempo: incremento en la calidad educativa básica, expansión de la matrícula y mejorar los sistemas de educación media superior y superior, y la recuperación de la rectoría del sistema educativo nacional por el Estado mexicano.

Con esa finalidad, al texto del artículo tercero constitucional se le adiciona que la educación debe ser de calidad para buscar el mejoramiento constante y el máximo logro educativo de los estudiantes.

Para cumplir este precepto constitucional el Estado garantizará los materiales y métodos educativos, la organización  escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de docentes y directivos en un marco de inclusión y diversidad.

Se impulsan acciones como la creación de un sistema de información y gestión educativa; un sistema nacional de evaluación educativa; se dota de autonomía a las escuelas para su gestión y se incorporan a la modalidad de tiempo completo para cumplir con la cobertura educativa.

Sin embargo estos planteamientos tienen problemas de raíz porque para que existan escuelas de tiempo completo se requiere: mejores salarios a los maestros que cumplan sus funciones; que el sindicato magisterial impulse el mejoramiento profesional de los maestros para que formen alumnos de calidad que compitan a nivel internacional; incrementar en más de 1 por ciento del PIB asignado a la educación, destinándolo a infraestructura, evaluación, capacitación y formación de maestros y alumnos.

Otro problema es que las reformas educativas sólo relejan la continuidad de la política neoliberal, que concibe al Estado como regulador y no como impulsor de políticas públicas que provean a la sociedad salud pública, agua potable, educación, entre otros aspectos.

Los resultados relejan ineludiblemente la poca capacidad de un Estado fallido para sostener y proveer a la sociedad soluciones a sus necesidades básicas.

La política educativa, incluida la científica y tecnológica, pretendía cubrir de forma gradual los Objetivos del Milenio. En el año 2000 inició el camino hacia la cobertura educativa universal en el nivel básico y al terminar el sexenio se declara que la cobertura es de 98 por ciento.

Se instrumentan reformas educativas que incluyen la educación media superior como formación obligatoria para el  Estado, todo esto con la finalidad de continuar con los objetivos planteados.

Al término de la administración se debería contar con una cobertura del 60 por ciento en el nivel medio superior para que en el gobierno actual (Enrique Peña Nieto) en la educación superior y de posgrado se formaran generaciones de intelectuales e investigadores que crearan mecanismos, políticas y acciones que contrarrestaran las problemáticas del país. Sin embargo nada de esto llegó a su in.

Sólo falta analizar las políticas actuales y saber su incidencia. Datos obtenidos en otras instancias ejecutoras (OCDE) evidencian que la cobertura educativa tiene una diferencia de tres puntos porcentuales en promedio, lo que representa 3.5 millones de niños de entre 5 a 17 años de edad.

Los datos que corresponden a los estados con alta marginación consignan que la cobertura educativa básica sólo llega a 51.9 por ciento de la población. En  educación  media  superior  los  datos  son  aún más alarmantes: sólo 7 de cada 10 alumnos que  ingresan  a  este  nivel  educativo  lo  concluyen; la eficiencia terminal es de 60.1 por ciento, de 7 alumnos que ingresan sólo 4.2 lo terminan y de ellos 8 de cada 10 ingresan a la universidad y logran  graduarse.

Del total nacional de jóvenes de entre 15 y 29 años de edad sólo 6 por ciento estudia un posgrado y de ellos el 0.1 por ciento un doctorado. En el 2010, 2,970 jóvenes entre 25 y 29 años de edad tienen un doctorado. (INEGI, 2010).

Otro de los condicionantes que afectan la continuidad de estudios corresponde a las características socioeconómicas: 6 por ciento de los jóvenes hablan una lengua indígena y 22.9 por ciento vive en localidades de menos de 2,500 habitantes  y presentan al menos una carencia social.

Por lo tanto, sólo el 1 por ciento de los jóvenes que hablan alguna lengua indígena tiene educación básica (INEGI, 2010).

Según datos del Banco Mundial, de los jóvenes entre 25 y 29 años de edad, 5.3 por ciento estudia y trabaja, lo que genera un capital humano productivo.

Aunque el trabajo concientiza a los jóvenes sobre la necesidad de seguir estudiando, sólo 6 por ciento estudia, esto implica que se está generando un capital humano intelectual para la generación de innovaciones tecnológicas, y el 89.7  por ciento trabaja.

Este porcentaje es muy alto. Lo que se observa es que no se está cumpliendo con la demanda de trabajo ni tampoco se están ofertando oportunidades para continuar estudiando, y  mucho menos se crean las condiciones para que los jóvenes estudien y trabajen.

En términos de calidad, México cuenta con un rezago educativo de tres años en matemáticas y de 1.8 años en español, en comparación con el promedio de los países de la OCDE.

De seguir con las mismas tasas de 2012 al país le tomaría de 25 a 65 años alcanzar el nivel promedio de educación de calidad, si ninguno de los otros países creciera en materia educativa y México continúa creciendo a una tasa promedio anual de 1.2 por ciento, algo que se considera imposible porque toda economía está en un cambio constante.

A nivel internacional México sigue siendo uno de los países de la OCDE con la menor capacidad de inversión en IDE, lo que se releja en su competitividad y en el desarrollo económico.

En la OCDE el promedio de inversión en este rubro fue de 2.25 por ciento en 2005, mientras que el de la Unión Europea (UE27) se ubicó en 1.74 por ciento (UNICEF, 2010).

La deficiente aplicación de políticas públicas en educación desde el año 2000 dejó al país con:

  • Ocho millones de “ninis”.
  • 30 millones de niños y jóvenes con rezago educativo.
  • 5 millones de analfabetas.
  • 5 millones de niños y jóvenes que no alcanza el nivel de competencia básico en matemáticas.
  • 3 millones de niños y jóvenes que no alcanza el nivel de competencia básico en español.
  • 1 millones de niños y jóvenes que no alcanzan el nivel de competencia básico en ciencias.

Por lo tanto, no sólo no se cumplió con la meta de una cobertura educativa universal sino que el sistema y las instituciones gubernamentales han establecido que el acceso a la educación y al aprendizaje esté determinado por el  nivel socioeconómico.

Así, quienes logran ingresar a una institución educativa lo hacen en alguna de baja calidad y con escasas opciones para los más pobres.

Esto hace del sistema educativo un reproductor nato de las desigualdades sociales. Por lo tanto, se requiere un análisis adecuado de la educación en el país para precisar cómo se ha incorporado la ciencia y la tecnología en el deber diario y, aún más importante, en las instituciones educativas, en los docentes, que son los encargados de la transmisión del conocimiento.

También deberá plantearse una situación socioeconómica que permita a los jóvenes seguir estudiando y que la educación llegue a los niveles más bajos de pobreza en el país; que se imparta una educación igualitaria y de calidad que forme la base adecuada para la creación de una sociedad de la información.

En el sector educativo es necesario apoyar proyectos de investigación científica básica y aplicada que generen conocimiento de frontera y contribuyan a mejorar la calidad de la educación superior y la formación de científicos y académicos, la divulgación científica, la creación y el fortalecimiento de grupos y cuerpos académicos de investigación, así como el desarrollo de la infraestructura que requiera el sector.

El reto es establecer vínculos efectivos entre las instituciones de educación superior y los centros e instituciones de investigación, públicos y privados, que permitan compartir programas educativos.

En la medida en que la educación recupere su lugar, no como una herramienta al servicio del poder sino como una  herramienta al servicio de la persona humana, se podrá a hablar nuevamente de una política pública con miras al bien común y al desarrollo sustentable y subsidiario del hombre.

En la medida en que se le brindan a los jóvenes las herramientas necesarias, la orientación adecuada  y  apropiada,  oportunidades de desarrollo, cuando transiten a la edad adulta podrán contribuir significativamente al desarrollo de su sociedad (entorno). Por lo tanto, la educación será considerada una inversión a largo plazo que contribuirá a acelerar el crecimiento económico y a reducir la pobreza.

 

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