La brecha digital, factor que incide en la democracia de deliberativa.

En un contexto de gobierno abierto, el gobierno debe facilitar las condiciones adecuadas para que la ciudadanía exprese sus opiniones y que no se pierdan en el mundo de las ideas sino que consten en registros para su valoración y consideración en la toma de decisiones del gobierno.

En estos procesos es clara la presencia de las TIC gracias a su capacidad de almacenamiento y procesamiento.

El gobierno abierto es resultado del acoplamiento de ciertas tendencias contemporáneas en la Administración Pública que sustentándose en principios como la eficacia y la eficiencia se propone establecer un diálogo entre autoridades y ciudadanos.

Su objetivo es promover un marco de entendimiento donde el gobierno deje de operar bajo el esquema “top-down” y preste atención a los requerimientos de la población más allá de consultas ciudadanas o votaciones, todo esto con el apoyo de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC).

Entre los antecedentes encontramos la importancia que se pretende dar a la participación ciudadana para llevar el concepto tradicional de democracia a un nivel diferente, en el que la  consideración de la opinión pública no se limita a actos programados sino a una comunicación constante.

Esta idea de ninguna manera es novedosa para los especialistas en temas de ciencia política.

Autores como Jürgen Habermas han acuñado desde finales del siglo pasado el ideal de “democracia deliberativa”, que se entiende como un proceso de conversación informada donde las partes (gobierno y ciudadanía) aspiran a alcanzar acuerdos a partir de definir posiciones propias y entender las ajenas (Habermas, 1996).

Para articular esta teoría la administración del presidente norteamericano Barack Obama colocó las que se consideran piedras angulares sobre el tema: los principios de participación,  transparencia y colaboración (Obama, 2009).

Autores como Hansson vinculan el concepto participación con el de entendimiento, porque sin información los involucrados en un diálogo no pueden participar activamente y mucho menos comprenderán a su contraparte (Hansson K, 2015).

En el contexto del gobierno abierto el punto de arranque es la compilación de información, su ordenamiento y puesta a disposición de quien la requiera.

Por otra parte, es el propio gobierno el que debería facilitar las condiciones adecuadas para permitir a la ciudadanía expresar sus opiniones, que estas no se pierdan en el mundo de las ideas sino que consten en registros para su valoración y consideración en la toma de decisiones del gobierno.

En medio de estos procesos es clara la presencia de las TIC gracias a su capacidad de almacenamiento y procesamiento.

Ahora bien, en la combinación de datos y su procesamiento informático prevalece la interrogante sobre la eventual intromisión en la privacidad de las personas, por lo tanto las leyes sobre protección de datos personales en manos de particulares y del gobierno es una necesidad que debe ser resuelta de mejor manera en las legislaturas.

Siguiendo el postulado de Hansson sobre entendimiento, se tiene la figura de transparencia, por la que el ciudadano cuenta con una infraestructura legal que le asegura acceder a la información generada por su gobierno.

De esta forma la presencia de leyes sobre la generación, preservación y difusión de archivos del gobierno, así como de acceso a la información pública, se convierten en pilares que generan certidumbre en lo que ya se vislumbra como gobierno abierto.

Por lo tanto, la generación de una cultura basada en compartir información en un marco de certeza jurídica es lo que propicia el escenario de deliberación propuesto por Habermas, es decir, un diálogo en el que las partes se expresan de manera informada, aspirando a tomar decisiones racionales que a su vez son resultado del análisis de los puntos a favor y en contra de las circunstancias particulares.

Cuestionamientos.

Con los antecedentes planteados es posible confirmar la presencia de un esquema que pretende, mediante cuerpos legales e instituciones, hacer valer derechos sustanciales como la protección a la privacidad o el derecho a la información.

También en estos ordenamientos encontramos cómo se instruye a la Administración Pública para que de manera ordenada recopile la información que produce en su labor cotidiana y la ponga a disposición de la ciudadanía para su consulta.

Como mediadoras en todos estos procesos se ubican las TIC ocupando una posición predominante y que de funcionar óptimamente conducirían a la concreción del ideal de Habermas.

Más allá de leyes y soluciones informáticas surge la duda sobre la facilidad del acceso y el uso de los datos por la totalidad de la población, o si su inaccesibilidad constituye en sí misma un nuevo factor de división social.

En consecuencia, se plantean como objetos de investigación los factores de inaccesibilidad de soluciones informáticas o el entendimiento de sus datos como detrimento del ideal de la democracia deliberativa, todo esto en el contexto del concepto de gobierno abierto.

Hallazgos.

La literatura especializada reporta un interés por estos temas. Por ejemplo, en las ciencias informáticas se estudia la recolección ordenada de datos, el cuestionamiento sobre su veracidad, su procesamiento en grandes cantidades y su interpretación.

Al poner atención al procesamiento de grandes volúmenes de datos se ubica la presencia del denominado Big  Data.

Este concepto aún se encuentra en la etapa de ser definido por lo reciente de su aparición, sin embargo los  especialistas que lo han abordado coinciden en afirmar que los datos y la información que deriva de ellos son bienes intangibles que, con la ayuda de las tecnologías y métodos analíticos, se perfilan para evidenciar su alta valía (Hilbert, 2016).

Así la presencia de enormes volúmenes de datos que están siendo generados segundo a segundo no representan en sí mismos un reto mayúsculo pues la historia reciente confirma que las TIC igualmente  han  avanzado en sus capacidades permitiendo no sólo el almacenamiento sino su rápido procesamiento.La brecha digital, factor que incide en la democracia de deliberativa.

En la secuencia de esta idea se puede confirmar la necesidad de contar con especialistas que con capacidades en sistemas informáticos y estadística ordenen e interpreten los datos compilados. Sin embargo estos profesionales, llamados “científicos de datos”, están en proceso de formación o se encuentran en etapas del descubrimiento del poder que tienen a su alcance.

Por otra parte, es palpable cómo la ciudadanía pierde control sobre las nuevas herramientas porque difícilmente veremos a una persona promedio acceder a los datasets para descargarlos en su equipo de cómputo personal, analizarlos, detectar tendencias y combinarlas con la información reportada por los medios; todo esto para participar activamente en la toma de decisiones que beneficien a su comunidad, como se plantea en el ideal de la democracia deliberativa.

Se confirma entonces la presencia de una brecha digital, un factor que impide al grueso de la población aprovechar soluciones disponibles por medios informáticos.

Propuestas.

Dicho lo anterior, resulta oportuno hacer un inventario que permita identificar las causales que provocan la brecha digital en el contexto del gobierno abierto, entendido como el medio para alcanzar una democracia deliberativa.

Situaciones como infraestructura de hardware, software y servicios informáticos se deberían combinar con  las variables de accesibilidad inequitativa a contenidos y de uso de conexiones funcionales del ancho de banda.

Una segunda propuesta se vislumbra con la creación de soluciones locales que sirvan como nodo para permitir a la población promedio informarse de las situaciones que afectan a su localidad, recibir datos, interpretarlos y participar en la toma de decisiones por los medios que el gobierno disponga para esos fines.

Buscando el lugar ideal para ofrecer estas soluciones encontramos las bibliotecas, especialmente las públicas,  que podrían ser equipadas para que con personal capacitado sirvan como mediadoras entre la información del gobierno y el ciudadano común, todo esto para alentar la participación ciudadana en el contexto del gobierno abierto.

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